domingo, 3 de marzo de 2019

EL ESTADO INFANTIL





La Voz del Silencio es realmente un libro que describe el viaje del hombre por el sendero espiritual.
Este viaje puede ser ,en general, dividido en tres partes. La primera parte consiste en la preparación para el Sendero; la segunda parte tiene que ver con el descubrimiento del Sendero; y la tercera parte está esencialmente relacionada con el hollar el Sendero. O sea, que los Tres Fragmentos de La Voz del Silencio tratan estos tres aspectos: la Preparación, el Descubrimiento y el Recorrido del Sendero espiritual. Ellos pueden ser considerados como Dharana, Dhyana y Samadhi. H.P.B. describe a Samadhi o Contemplación como "el estado de visión perfecta". A menos que el neófito tenga esta visión perfecta no podrá hollar el Sendero de Perfección. Pero, ¿cómo obtiene él esta visión perfecta? Obviamente en la condición de Dhyana, porque Dhyana es el momento de iniciación, la expansión de la conciencia. Es una condición en la que "la gota de rocío se introduce en el brillante mar" o el mar entra en la gota de rocío.

En el estado de Dhyana o meditación desaparece la dualidad de sujeto y objeto, y seguramente no puede haber descubrimiento donde la dualidad del sujeto y el objeto persista. De este modo, la meditación es preeminentemente un momento de descubrimiento, pero el descubrimiento implica la existencia de la cosa descubierta. En la meditación evidentemente el neófito descubre la Realidad; pero la Realidad siempre es no tiene por qué ser traída a la existencia.
Si es así, ¿por qué no descubrimos a la Realidad de momento en momento? Porque hay pantallas ocultando la Realidad, y las pantallas han sido puestas por la mente humana. Es solamente cuando se rasga velo tras velo que la Realidad surge a la vista.
Es al rasgar estos velos que la mente humana alcanza la condición de Dharana, un estado de atención total y sin distracciones en el cual sólo la Realidad puede ser percibida.

El paso del neófito por las Tres Cámaras es un proceso de rasgar los velos que ocultan la Realidad. Hemos visto que los tres atributos de la mente: Inercia, Actividad y Equilibrio, distorsionan nuestra visión de la Realidad. Por lo tanto, tiene que haber un completo descondicionamiento de la mente antes que el neófito pueda llegar a Dhyana, el momento supremo de iniciación. H. P .B. indica esto muy bellamente, en el siguiente pasaje:

"Las aguas puras de la vida eterna, claras y cristalinas, no pueden mezclarse con los barrosos torrentes del tempestuoso monzón."
"La gota de rocío celestial acariciada por el primer rayo de sol matinal que brilla en el
seno del loto, una vez caída en tierra, conviértese en barro; mira, la perla es ahora
una partícula de cieno." (52,53)

No puede haber una mezcla entre las "aguas puras de vida eterna" y los "barrosos torrentes del tempestuoso monzón". A menos que la mente esté completamente libre de los torrentes barrosos del "yo" no podrán descender a ella las aguas puras de la vida eterna, porque cualquier descenso desde lo alto a una mente que está sucia resultaría como la perla que se vuelve una partícula de lodo. Aún las cosas más nobles de la vida se tornan meras partículas de barro bajo las maleables influencias de una mente contaminada. La mente es experta en verba1izar; escoge palabras hermosas y pone en ellas el feo contenido de sus propios anhelos. Por lo tanto, la mente tiene que ser despojada de todo antes que pueda servir de cáliz para recibir las puras aguas de la vida eterna. Esta es la condición a la que debe llegar el neófito si quiere experimentar los goces del descubrimiento espiritual en la gran hora de la meditación. En tanto permanezca en la mente la más pequeña semilla, la meditación estará fuera del alcance del neófito. En lo que se conoce como "meditación con semilla" no hay meditación en absoluto, es tan sólo una condición de Dharana. El neófito puede confundir la Cámara de la Sabiduría por la de Meditación y asentarse allí considerando esto como el fin de su viaje; pero, en esta Cámara existe aún la pequeña semilla de la "conciencia del yo", y puesto que el neófito está consciente de sus victorias sobre el yo inferior, consciente de que está en un estado de armonía o equilibrio, su mente está aún cubierta por el atributo de Sattva, el atributo de virtuosidad. Aún esta pequeña semilla debe desaparecer antes de que el neófito pueda entrar en la Cámara de la Meditación.

Es a esto que se refiere H. P .B. en el siguiente pasaje que nos introduce en la gran enseñanza mística de los Siete Sonidos. Dice ella:

"Antes de afirmar tú pie en el peldaño superior de la escala, la escala de los sonidos
místicos, debes oír la voz de tu DIOS interno de siete maneras. " (41)

El Dios interno es, obviamente, el Yo Superior del neófito. El ha dejado atrás al yo inferior en la Cámara de la Instrucción, el yo que fue creación de la mente. La Cámara de la Sabiduría es la región del Yo Superior: pero es a este Yo Superior al que se adhiere la semilla, pequeña e imperceptible, de "la conciencia del yo". Es bien evidente el hecho de que H.P.B. hable de la destrucción de seis de los siete sonidos. Si estos siete sonidos representan la voz del Dios interno, ¿por qué deberían ser destruidos? Obviamente hay alguna contaminación que se adhiere a estas voces del Dios interno, y por lo tanto, a menos que estas voces se destruyan, no podrá ser oído el Sonido Insonoro. 
Los Siete Sonidos descriptos por H. P .B. son:

"La primera es como la dulce voz del ruiseñor cantando una canción de despedida a su compañera."

"La segunda llega como el sonido de un címbalo de plata de los Dhiani despertando a las titilantes estrellas."

"La siguiente es como el lamento melodioso del espíritu del océano aprisionado en su seno."

"Y ésta es seguida por el canto de la Vida."

"La quinta es como el sonido de flauta de bambú que vibra en tu oído."

"Luego se cambia en un sonar de trompeta."

"Finalmente suena como el sordo retumbar de una nube tempestuosa."

"La séptima devora a todos los otros sonidos, que mueren y no se oyen más." (42 al 49)

¿Cuál es el significado de esta enseñanza acerca de Los Siete Sonidos y qué lugar ocupa aquí en esta etapa en la que se encuentra el neófito en su peregrinaje espiritual? Los Siete Sonidos representan, obviamente, los diferentes niveles de conciencia del hombre. Habiéndose disociado el neófito del yo inferior, está ahora lleno de la conciencia del Yo Superior, en la Cámara de la Sabiduría; pero, ¿qué es esta conciencia del Yo Superior? ¿Es un sentido de superioridad sutil, un sentimiento de triunfo sobre lo inferior? Si es así, la espantosa herejía de la separatividad ha aparecido, disfrazándose como el Yo Superior. Luz en el Sendero dice:

"Los vicios del hombre corriente pasan a través de una transformación sutil y reaparecen en el corazón del discípulo."

Donde haya un sentimiento de superioridad, de conciencia de triunfo y victoria, los vicios del yo inferior han de reaparecer bajo la apariencia del Yo Superior. Es por esto que H.P.B. dice que antes que el neófito ponga su pie en el peldaño superior de la escala debe oír las voces del Yo Superior en diferentes niveles. En otras palabras, el neófito debe examinar todo lo que yace bajo la superficie del Yo Superior. Los niveles más elevados del Yo Superior aparentarán voces que son hechizadoras. El neófito será probablemente arrullado en un sueño placentero, oyendo estas voces, sintiendo que el Yo Superior es puro y sin mácula; pero es sólo cuando asciende hasta el séptimo sonido, el estrato más bajo de la conciencia de su Yo Superior, que él encuentra que todas las otras voces han sido absorbidas. Él está cara a cara con el "sordo retumbar de una nube tempestuosa".

Apagados están los dulces sonidos del címbalo, la villa y la flauta. El neófito había pensado que estaba completamente libre de los vicios del yo inferior pero, indudablemente, ellos parecen haber reaparecido refugiándose bajo el ala protectora del Yo Superior.
¿Cuáles son estos vicios? Son los sentimientos de la propia rectitud, la conciencia de ser virtuoso. Estos son los últimos vestigios de la "conciencia-del-yo" y es por eso que se dice que el orgullo es uno de los obstáculos que estorba el movimiento del neófito hacia el final. Es el orgullo espiritual el que muy a menudo se ensoberbece bajo la capa del Yo Superior.
Es este orgullo espiritual el que debe desvanecerse completamente antes de que la hora de la Iniciación pueda llegar. H.P.B. dice:

"El yo de materia y el Yo del Espíritu jamás podrán encontrarse. 
Uno de los dos debe desparecer; no hay lugar para ambos."

"Antes que la mente de tu alma pueda comprender debes aplastar el capullo de la personalidad y al gusano de los sentidos destruir Sin resurrección posible." (56-57)

La personalidad ha de ser sojuzgada antes que el Peregrino espiritual pueda salir de la Cámara de la Sabiduría y entrar al Valle de la Bienaventuranza. Los Siete Sonidos son los sonidos de la mente y ellos pueden ser silenciados sólo cuando sea examinado el contenido del Yo Superior. Es entonces que el neófito se halla en la condición de Sueño Profundo, listo para entrar en el Valle de la Bienaventuranza.

Mas, aquí puede surgir una pregunta: ¿No es Sushupti, el Sueño Profundo, una condición peligrosa dada la vaciedad que indica? ¿No quedará el individuo expuesto a influencias indeseables por causa de esta pasividad? El siguiente versículo del Bhagavad Gita quizá pueda ayudarnos a comprender lo que significa la conciencia de Sueño Profundo:

"Lo que es noche para los demás seres, es día para el hombre disciplinado; y cuando en vigilia están los demás seres, es noche para el Sabio Vidente." (11-69)

Esto muestra que la condición de Sueño Profundo no es pasiva. Hay un profundo despertamiento presente en la conciencia del hombre, el cual puede ser llamado de Conciencia Pura; pura porque es el estado de conocimiento sin la dualidad de sujeto y objeto. Se ha realizado la unión del sujeto y el objeto, del que percibe y de lo percibido. Semejante conciencia profunda es una condición de sensibilidad, no de pasividad. Es esta condición de Sueño Profundo la que está indicada en el siguiente pasaje de La Voz del Silencio:

"No podrás hollar el Sendero antes de que te hayas convertido en el Sendero mismo." (58)

El discípulo debe convertirse en el Sendero mismo antes de que pueda comenzar a hollarlo. 
¿Qué significa esto? Significa que la dualidad de Sendero y Caminante del Sendero debe desaparecer. Donde persista esta dualidad, allí el individuo estará perdido en los enredos de la disciplina, la lucha y los conflictos; pero cuando él y el Sendero no son diferentes, entonces no surge el problema de la disciplina. En tanto exista la conciencia de "yo estoy hollando el Sendero" no habrá Sendero en absoluto.
El hombre no ha alcanzado el Sueño Profundo, y permanece en el estado de Sueño. 
El gran descubrimiento del Sendero viene solamente cuando el neófito, el hollador del Sendero, ha desaparecido. El descubrimiento es el punto de partida del Sendero, el punto de iniciación. Es en Sueño Profundo, y allí solamente, que se alcanza este punto.

Que la condición de Sueño Profundo, la condición en la que el discípulo sale de la Cámara de la Sabiduría, no es pasiva sino de extrema sensibilidad, puede ser confirmado por el siguiente pasaje que aparece en La Voz del Silencio:

"Deja que tu alma preste oído a todo grito de dolor así como el loto desnuda su corazón para absorber el sol matinal. "

"No permitas que el ardiente sol seque una lágrima de dolor antes de que tú la bayas enjugado del ojo del que sufre." (59-60)

Se necesita una extraordinaria sensibilidad para enjugar la lágrima en el ojo del que sufre antes de que el ardiente sol la haya secado. Es la mente que no tiene compromisos la que puede ser tan sensitiva. Y una mente sin compromisos no tiene distracciones, no tiene resistencias. No hay yo que tenga que defender, ni inferior ni superior. Es tan sólo una mente así la que puede escuchar el sufrimiento de los demás. Es innecesario decir que una mente pasiva no puede tener esta sensibilidad. Una mente pasiva está embotada debido al peso de sus hábitos; una mente sensitiva es libre, capaz de dar toda su atención a cualquier cosa ya todas las cosas porque no se apega a nada ni nada se le adhiere. Es con referencia a una mente así que las siguientes palabras fueron dichas por H.P.B.:

"... permite que cada ardiente lágrima humana caiga en tu corazón y que allí permanezca, y no las enjugues basta que el dolor que las ha causado sea eliminado."

"Estas lágrimas... son las corrientes que irrigan los campos de la caridad inmortal.
Es en un suelo tal que crece la flor de media noche, la flor de Buddha..." (61-62)

Para recibir el impacto total del dolor de otro sin explicaciones, juicios o justificaciones, se necesita una mente muy sensitiva, libre de toda resistencia. Es en el terreno de una mente así que crece la flor de media noche del Buddha. Una flor de media noche es una flor que se levanta cuando todo está dormido. Es sólo en el silencio del Sueño Profundo que tan extraña flor puede crecer.

El discípulo que sale de la Cámara de la Sabiduría en la condición de Sueño Profundo y entra en el Valle de la Bienaventuranza es el único que puede "ayudar a la Naturaleza y trabajar con ella". La Naturaleza lo observa "como uno de sus creadores" y le "prestará obediencia". Con la voluntad de la mente sojuzgada más allá de la resurrección, él percibe la Voluntad de la Naturaleza, el Plan de Dios, y es uno con él. A un hombre tal la Naturaleza le desvela sus más recónditos secretos, el Sendero yace ante él como un libro abierto. Le es concedida al neófito una percepción espiritual sin velos, y éste es, en verdad, el cuarto estado de conciencia, el estado en que la copa vacía ha sido llenada con las "aguas puras de la vida eterna, claras y cristalinas".

¿Llegará el neófito a este estado trascendental o se demorará en la Cámara de la Sabiduría arrobado por la luz de su propio Yo Superior? Apegarse al Yo Superior es el último vestigio de orgullo que el discípulo debe desechar para no ser arrastrado por su peso nuevamente dentro del cieno de las ideaciones de la mente. Escuchemos lo que H.P.B. dice:

"...Ay de ti (discípulo) si hay un sólo vicio que no hayas dejado atrás, porque entonces la escalera cederá y te derribará; su base se apoya en el profundo cenagal de tus pecados y defectos, y antes de que intentes cruzar este ancho abismo de materia, habrás de lavar tus pies en Aguas de Renunciación.
Ten cuidado, no sea que pongas un pie todavía sucio en el escalón inferior de la escalera. Ay de aquel que se atreva a ensuciar un escalón con un pie embarrado. El fango inmundo y viscoso se secará, se aferrará tenaz y pegará su pie en ese sitio y, como pájaro atrapado en la mezcla pegajosa del cazador de aves, quedará impedido para un progreso ulterior. Sus vicios tomarán forma y lo arrastrarán hacia abajo. Sus pecados alzarán sus voces, semejantes a la risa y al aullido de los chacales al oscurecer; sus pensamientos serán legión y lo llevarán cual prisionero." (69)

Cada vicio tiene que ser dejado atrás y el vicio más poderoso es la conciencia de victoria sobre otros vicios. Claro está que ésta es la conciencia del Yo Superior del hombre, y es ésta la que se muestra a sí misma como orgullo espiritual en la vida del discípulo. En tanto permanezca, otros vicios "tomarán forma y lo arrastrarán hacia abajo". Así, H.P.B. dice:

"...torna impotentes a tus vicios antes de dar el primer paso en el majestuoso viaje". (70)

Mas los vicios no son reducidos a la impotencia mientras permanezca el orgullo espiritual, mientras uno esté consciente apenas de un Yo Superior. Como antes se dijo, la conciencia del Yo Superior es verdaderamente la conciencia de victoria sobre el yo inferior. Esta conciencia de victoria sobre lo inferior es el momento de peligro más sutil para elperegrino espiritual porque es en esta conciencia que la memoria completa del pasado está imperceptiblemente presente. y la memoria del pasado, tarde o temprano, arrastra al neófito hacia abajo, dando forma, uno a uno, a sus vicios aparentemente olvidados. Es esta advertencia la que hace H.P.B. en inequívocas palabras cuando dice:

"Un sólo pensamiento acerca del pasado que has dejado atrás te arrastrará hacia abajo y deberás entonces recomenzar tu ascenso."

"Mata en ti todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás o estarás perdido." (74-75)

La memoria de pasadas experiencias es, ciertamente, el punto de partida de la propia caída espiritual. Y nuestro así llamado Yo Superior es, en verdad, la memoria de experiencias pasadas, llámesele Cuerpo Causal o con cualquier otro nombre que se quiera darle. La memoria del hombre contiene centros de reconocimiento psicológico, y es aquí que los vicios retienen su potencia. Ahora la conciencia de un Yo Superior es la conciencia de virtud, de victoria moral. En otras palabras, en la pura conciencia de virtud hay un sentimiento de victoria sobre el vicio. Es este sentimiento de victoria el que sin duda es el centro de reconocimiento psicológico. Es este centro el que da forma a los vicios y arrastra al neófito hacia abajo. 

La conciencia de la virtud surge de un sentimiento de seguridad, pero en el sentimiento de seguridad siempre está presente el miedo a la inseguridad y, por lo tanto, miramos constantemente hacia atrás con la esperanza de que los vicios que dejamos en pos de nosotros no nos estén siguiendo, pero ya este mirar atrás da potencia al vicio. Es por eso que H. P .B. dice: "No mires atrás o estarás perdido". Es el mirar atrás lo que fortalece los centros de reconocimiento psicológico. El deseo de mirar atrás procede del miedo a la inseguridad. A mayor inseguridad, mayor es el apego a la falsa seguridad. Extrañamente, la conciencia de la virtud contiene este miedo, y el miedo hacia los vicios que han sido dejados atrás puede atraparnos. La virtud que tiene que recordarse a sí misma sus victorias sobre el vicio no es virtud en absoluto. ¿Cómo puede la virtud coexistir con el miedo? Y, ¿no es el orgullo espiritual una forma del mecanismo de defensa de la mente contra este miedo? Demás está decir que una mente que tiene miedo es una mente corrupta y contaminada, no puede tener calidad espiritual en sí, está llena de "los barrosos torrentes del monzón".

Es la memoria de pasadas experiencias lo que en verdad es la causa de las distracciones de la mente. El pasado incompleto siempre necesita un futuro que se llene a sí mismo, y es el pasado incompleto el que deja huellas de memoria psicológica. El pasado y el futuro son los dos polos opuestos de los movimientos de la mente. ¿Cómo puede haber reposo en tanto continúe ese movimiento ? Y, ¿puede la naturaleza de Dharana ser comprendida mientras la mente no esté en un estado de reposo ? Hemos visto que la causa raíz de los movimientos de la mente es la memoria del pasado, no la memoria de eventos cronológicos, sino la memoria de atracciones y repulsiones psicológicas. La mente que está libre de las distracciones de la memoria es, verdaderamente, la que está pronta para Dharana.

El proceso total de disociación que hemos comentado con respecto a las Tres Cámaras es, en verdad, un proceso de liberar la mente de las distracciones de la memoria. El No- Yo, el Yo y por último el Yo Superior, son los depositarios de la memoria. Siendo conscientes de la naturaleza transitoria de las cosas, examinando el proceso del propio pensar y observando el contenido de nuestras propias virtudes, son procesos de disociación por los que se alcanza un estado de completa libertad. Es una condición de renovación de la mente, porque aquí ella se ha vuelto pura y fresca. Es volver a obtener el estado infantil a lo que se refiere H.P.B. en el siguiente pasaje:

"La rosa ha de reconvertirse en capullo nacido del tallo paterno antes que el parásito haya devorado su corazón y absorbido su savia vital" (77)

"El discípulo debe recobrar el estado infantil que ha perdido antes que el primer sonido pueda incidir sobre su oído." (79)

El parásito que devora el corazón y absorbe la savia vital es el deseo de apegarse. y éste es la memoria de experiencias pasadas. Es este deseo el que induce al neófito a mirar hacia atrás. La rosa que se convierte nuevamente en el capullo es ciertamente la condición de la mente liberada de la memoria de las experiencias pasadas. Es un estado de renovación, un estado de renacimiento espiritual. Obtener el estado infantil es renacer espiritualmente. En el estado infantil la mente se haya sin compromisos, no tiene en ella centros de reconocimiento psicológico. El estado infantil es esa condición de la conciencia en la que el impacto de la vida es recibido por el ser total del hombre. Es así como un niño recibe los impactos de la vida; su conciencia no está dividida, su mente no está en conflictos. En cualquier cosa que haga, el niño está presente. No está distraído porque no existen centros de reconocimiento psicológico que lo empujen en diferentes direcciones. Recibir la vida con la totalidad del propio ser es, ciertamente, el secreto de Dharana o Concentración. Esto es lo que H.P.B. ha indicado en las dos sentencias que siguen:

"A menos que oigas, no verás. A menos que veas, no oirás." (82-83)

Las dos cláusulas anteriores parecen carecer completamente de sentido si se las considera superficialmente. Uno no podrá oír a menos que vea y uno no podrá ver a menos que oiga. ¿Por dónde se empieza? Es un koan que la mente no puede comprender, porque la mente siempre necesita una secuencia en el espacio y en el tiempo cuando se le presentan dos cosas. ¿Cómo pueden dos cosas permanecer en el mismo lugar al mismo tiempo ? Este es el problema que siempre deja perpleja a la mente, y en los términos de la mente no hay solución para ello.

La coexistencia es desconocida para la mente y, por lo tanto, ella no puede conocer una experiencia en su totalidad; debe dividir la experiencia y colocarla en la secuencia de espacio y tiempo antes de poder conocer de qué se trata. Y, por lo tanto, siempre se pregunta: ¿Cuál es primero, es el oír o el ver? , pero para aquel que responde a la vida con la totalidad de su ser, el oír y el ver son simultáneos. y es así cómo el niño experimenta la vida. Tenemos que ser como niñitos, en el sentido espiritual, antes de entrar al Valle de la Bienaventuranza. En el estado infantil hay una percepción directa y nada se interpone entre el sujeto y el objeto. En efecto, en esta condición, el sujeto no está consciente de que está percibiendo un objeto. Es un estado de percepción pura. En una mente semejante no existen imágenes, porque una imagen arrojaría una sombra. Mientras exista alguna sombra, ya sea de un objeto externo o de un concepto interno, la mente permanecerá inefectiva para Dharana. H. P .B. dice:

"Aparta tu mente de todo objeto externo, de toda visión externa. Aparta las imágenes internas, para que no proyecten su oscura sombra sobre la Luz de tu Alma".
"Tú estás ahora en DHARANA. . . " (86 -87)

Así, de acuerdo con H.P.B., cuando no se proyectan imágenes en la mente, imágenes de visiones externas o de ideaciones internas, entonces el neófito ha llegado al estado de Dharana. Esta es, en verdad, la condición en que ha cesado toda mentalización. El terreno de la mente está libre de toda semilla, de modo que la semilla que desciende del cielo puede fructificar . En Dharana la tierra está pronta para recibir el regalo del cielo. Exenta de todo conflicto y contradicción, la mente está receptiva; está en un estado de indagación. El discípulo se ha convertido verdaderamente en el Buscador. "Busca y encontrarás" ha sido la antigua verdad proferida por todo profeta y todo sabio. Habiéndose vuelto un buscador en el estado de Dharana, el discípulo llegará al final de su búsqueda cuando entre en la Cámara de la Meditación y de allí saldrá para compartir lo que ha descubierto, y este compartir será ciertamente caminar por el Sendero. Buscar, Encontrar y Compartir son las tres instrucciones dadas en La Voz del Silencio como Dharana, Dhyana y Samadhi. Habiendo obtenido el estado infantil, la mente se pone los blancos ropajes de la inocencia, lista para ser iniciada en los Grandes Misterios de la Vida. Y los secretos del Sendero son comunicados solamente en el Silencio Creador de la Meditación. Es a este Supremo Momento de Inspiración al que H.P.B. nos lleva, a través de la instrucción profundamente significativa contenida en el Segundo Fragmento.


Rohit Mehta

sábado, 2 de marzo de 2019

CONSCIENCIA CÓSMICA Y PODER (EL TATTVA SHIVA-SHAKTI)



Lo Inmanifestado es el corazón de lo Manifestado, por así decirlo, y lo Absoluto es el corazón de lo Inmanifestado. Ya hemos considerado esta Realidad Ultima en los dos capítulos precedentes, y hemos tratado de hacerlo con unas pocas ideas que nos permitan lograr una ligera comprensión de este incomprensible Principio, oculto tanto en el interior del Universo como en el interior de cada Mónada individual. Proseguiremos ahora con el siguiente y ya inferior Principio, a saber, el Principio dual que se conoce en la filosofía hindú como el Tattva Shiva-Shakti

Repetiré algo que ya señalé en el Cap. 1: que los tres Principios en lo Inmanifestado constituyen una Realidad indivisible, y separarlos de esta manera, por conveniencia del estudio del tema, exige volver atrás al referirnos a ellos, lo que ocasiona una cierta superposición con nuestras propias ideas, pero trataremos de evitarlo en cuanto podamos, así como evitaremos la jerga metafísica corriente con que los filósofos académicos envuelven a estas verdaderas metafísicas trascendentes. 
Se sigue, lógicamente, que si la Realidad Ultima que designamos con la palabra “Absoluto” se ha de diferenciar, la más primaria diferenciación ha de ser dos, y no simplemente en dos, si no que estos dos han de ser dos opuestos polares, porque la diferenciación de la Realidad Una que es neutra, vacía y un todo equilibrado, no puede resultar, en ninguna forma, corno no sea en dos opuestos polares. Tenemos numerosos ejemplos de este tipo en el campo de la Ciencia. 

Tomemos, por ejemplo, un electrolito del vulgar cloruro do sodio (sal de cocina), cuyas moléculas son neutras, en total, en su estado sólido, pero que en una solución, por ese solo hecho de disolverse, se disocian en iones positivos de sodio e iones negativos de! cloro; o también la electricidad estática por frotamiento, que siempre se genera en cantidades iguales pero opuestas en los no conductores eléctricos. La relación entre los dos componentes de la dualidad primaria, que estamos ahora tratando, es uno de los más interesantes problemas de la filosofía, debiéndose su naturaleza extraordinaria a la clase de polaridad que la caracteriza. Antes de proseguir quisiera señalar algunas características generales de toda relación polar para aclaración de aquellos que no posean los correspondientes conocimientos científicos. Toda relación polar está caracterizada por los siguientes hechos: 

1. Los dos componentes derivan de una unidad y, bajo condiciones favorables, pueden volver a desaparecer en esa unidad. 

2. Los dos polos están, de algún modo, mutuamente vinculados y son interdependientes. 

3. En su interdependencia, son iguales y opuestos. 

4. Pueden atraerse o repelerse progresivamente, según sea la variación de la tensión mutua. Estas tensiones contienen los elementos de la atracción y la repulsión 

5. Ambos polos aparecen y desaparecen juntos, y no podemos tener uno sin el otro. 

Con tal elemental conocimiento respecto a una relación polar podremos intentar comprender esta polaridad primaria que subyace en el Universo y que, de alguna manera, divide al Manifestado y lo Inmanifestado en dos contrapartes enfrentadas, rechazándose y a la vez atrayéndose mutuamente, porque las reacciones entre todas las clases de opuestos polares en el universo manifestado están enraizadas en estos dos polos de la diferenciación primaria. 

Si se entrefundieran, nada restaría sino lo absoluto, porque cada elemento de un lado está igualado y equilibrado por su contraparte en el otro lado, si bien no estamos en condiciones de rastrear en cada caso, las contrapartes. Después de estas consideraciones particulares, detengámonos en la naturaleza esencial de los dos elementos de esta polaridad que son llamados Shiva y Shakti o Principios Padre y Madre. En un sentido muy amplio, estos dos elementos son también Consciencia y Poder, si bien deberemos comprender muy bien qué es lo que significan esos términos en su sentido trascendente, y no confundirlos con los significados y connotaciones con los que habitualmente se los asocia. Considerando la naturaleza trascendente de esos dos Principios, las expresiones Raíz de la Consciencia’ y Raíz del Poder” serían mas apropiadas, pero si mantenemos presente ese importante hecho, podremos continuar usando, como hasta ahora, las expresiones sencillas de una sola palabra, en el tratamiento de este tema. Antes que tratemos separada y pormenorizadamente la naturaleza de los dos elementos del Tattva Shiva-Shakti o Principio Positivo-Negativo y su mutua relación, nos detendremos un poco en la relación entre voluntad y poder, que tan importante papel desempeña en nuestra vida y con cuya ex presión la mayoría está familiarizada. 

Voluntad y poder están muy íntimamente relacionados a Shiva y Shakti respectivamente; son, de hecho, desvanecidos reflejos o expresiones degradadas de esos dos Principios polares. Es mediante el estudio y adecuada comprensión de estos reflejos o expresiones inferiores que podremos lograr una vislumbre en la naturaleza de las realidades que ellos reflejan imperfecta y parcialmente. 
¿Qué significan en psicología estas dos palabras? Lo primero que hay que notar es que voluntad y poder son dos aspectos del mismo principio, siendo la diferencia entre ambos aspectos muy sutil y un tanto difícil de captar 

¿Cuál es la característica esencial de la voluntad? 

En general podemos decir que es aquella facultad o cualidad de la naturaleza humana que permite a un individuo tomar la decisión de seguir una determinada actividad hacia una meta establecida y proseguirla hasta conseguir alcanzarla. La voluntad meramente establece sus metas y adopta aquella actitud de Samkalpa o determinación firme que convierte el alcanzar la meta en una casi certeza. Cuando una persona de real voluntad fuerte decide hacer algo, uno sabe que esa cosa se hará mientras que esta certeza está ausente en el caso de una persona de voluntad débil. ¿En dónde está la diferencia entre las intenciones y realizaciones de ambas personas? 
En la inalterable naturaleza de la determinación y de la incesante persecución de la meta hasta alcanzarla. 

Es una facultad difícil de definir o comprender, y uno sólo puede advertirla por momentos en la vida de hombres que han llevado a cabo grandes revoluciones o cambios frente a tremendas luchas tanto externas como internas. Hasta casi se puede advertir, en sus vidas, la presencia de una misteriosa fuerza capaz de quebrar toda resistencia, sobrepasar toda dificultad y de alcanzar finalmente la meta deseada. Es un hecho muy peculiar el que en la voluntad no hay indicios o presencia de una idea del cómo habrá de ser alcanzada la meta; es determinación pura o propósito, sin ninguna referencia ni a la manera ni a los medios y puede existir en ausencia de todo medio predeterminado para alcanzar la meta fijada. Esta característica peculiar de voluntad pura, esto es, la ausencia de todo método predeterminado y fijado para alcanzar su objetivo debe ser muy tenida en cuenta, pues es de esta flexibilidad que depende su eficacia y la certeza de la consecución final del fin buscado. 

Es esta libertad para adoptar uno u otro medio o de reajustar los medios a los fines, abandonando una actividad si es necesario para asegurar el cumplimiento de la meta; es esta inexorable flexibilidad la que asegura que, tarde o temprano, de una y otra manera, la meta va a ser alcanzada. La voluntad concentra su esfuerzo y su atención en el fin y deja abierta la cuestión de los medios, Así, pues, se trata de un estado dé consciencia capaz de producir una enorme concentración de propósito sobre la meta deliberadamente elegida y de su prosecución hasta su cumplimiento. 

De manera que este modo de expresión en los planos interiores que llamamos voluntad, es un reflejo muy atenuado de aquel aspecto de la Consciencia Divina llamado Sat y que tiene su origen en lo Inmanifestado, en el Principio denominado Tattva Shiva. Es Su Voluntad la que, en sus reiterados reflejos, produce las extraordinarias, y a veces temibles expresiones de la voluntad humana, capaces de provocar grandes cambios en un mundo que presenta grandes obstáculos. Y es Su Voluntad la que está tras el Plan Divino de todo sistema manifestado y la que lo encamina hasta su prefijado fin sin ninguna posibilidad de fracaso. En el caso do metas perseguidas por seres humanos sí pueden ocurrir fracasos, porque la voluntad puede no ser lo suficientemente fuerte, o porque a pesar de ser fuerte, la meta a la que apunta está contra la Voluntad Divina. 

Shiva representa y es, la corporización de esa Voluntad Cósmica que está detrás de la manifestación y que la impulsa irresistiblemente pero con Sabiduría, hacia su meta establecida. Dado que es infinita, contiene a toda meta finita; dado que su potencia es ilimitada puede quebrar finalmente todo obstáculo o eliminar toda resistencia que surja durante el curso de la evolución, porque tales resistencias y obstáculos están destinados a ser superados en un sistema que esté regido por la ley y que ha de proveer el desenvolvimiento de innumerables Mónadas en evolución. 
Estas Mónadas son fragmentos de Vida Divina, hijas del Altísimo, y tienen que desarrollarse en Libertad para que puedan cooperar con la Voluntad Divina, no por compulsión externa sino por una elección interior nacida de la experiencia y de la iluminación. El Plan Divino, de acuerdo a la Doctrina Oculta, no está implementado de modo mecánico y nuestra vida no está regida por un destino inexorable. Tenemos mucho margen para equivocarnos y marchar por senderos equivocados y aprender nuestras lecciones por el dolor. 

El Plan Divino es lo suficientemente flexible como para que los poderes que dirigen la evolución puedan tomar caminos alternativos para subsanar deficiencias o desalientos de nuestra parte, pero la meta finalmente será alcanzada, tal como está esbozado en los Yoga- Sutras de Patañjali (IV-12). 
La Voluntad Divina y la Sabiduría Divina son iguales para toda situación en desarrollo durante el curso de la evolución. Es este conocimiento, directo e intuicional, el que permite, a quienes están en contacto con las realidades de la vida interna, permanecer en calma frente a los más graves peligros y los más indeseables desarrollos que a veces ocurren en el mundo. Habiendo considerado a Shiva en Su aspecto de Voluntad Cósmica, pasemos brevemente a su correlativo, el Poder Cósmico, representado por Shakti. También aquí nos ayudará a comprender el Principio Divino el examinar previamente la naturaleza de su reflejo en la vida humana. 

Hemos visto que en nuestra vida la voluntad solamente determina la meta y se concentra en su consecución. Es el poder el que provee los medios necesarios para alcanzar el fin. Así como la voluntad está ligada a la meta, el poder lo está con los medios para alcanzarla. Es en este hecho que ha de verse la relación inevitable e íntima entre voluntad y poder. La voluntad, sin el poder que provee los medios, está desamparada. El poder sin la voluntad que fija una meta y una concentración continua sobre esa meta, queda huérfano de propósito. Si se tiene un objetivo en vista y también voluntad para alcanzarlo, pero se carece de los medios para ello, uno queda impotente. Por otra parte, si uno dispone de todo tipo de medios pero ningún propósito en vista, todos aquellos medios no significan nada y permanecen inutilizados. Este hecho, concerniente a la relación entre voluntad y poder no es generalmente conocido, pero si empezamos a pensar un poco más profundamente, se encontrará que es esencialmente verdadero. 

El papel ya señalado que desempeñan en nuestra vida la voluntad y el poder, no sólo muestra la íntima relación entre ambos, sino que también nos da otra vislumbre de la naturaleza del Tattva Shiva-Shakti así como del concepto de Voluntad Cósmica y Poder Cósmico que ellos representan. 
A nivel del Tattva Shiva-Shakti en lo Inmanifestado si bien ambos Principios son infinitos, deben ser potenciales, porque a tal nivel no hay ningún sistema manifestado para ejercer la Voluntad Divina o Shiva, ni para proveer una infinita variedad de energías, en varias formas, para poner en actividad un Plan Divino. Es solamente cuando la Mente surge a la existencia y se crea un sistema manifestado (universo, galaxia o sistema solar) que las condiciones son propicias para el ejercicio de la Voluntad Divina de Shiva y la aplicación del Poder Divino de Shakti. Solamente entonces puede haber una meta definida representada por un Plan Divino, detrás del cual la Voluntad Divina pueda ejercer una presión constante. 

Sólo entonces puede haber todos los medios disponibles, debido a la emergencia de Prakriti de su Samyavastha o condición armónica. Así, pues, si bien el Tattva Shiva Shakti es eterno, y en su más elevada forma, un aspecto del Siempre- Inmanifestado, sólo comienza a actuar en oportunidad de la aparición de un sistema manifestado creado por el Logos. De otra manera permanece en forma potencial en la obscuridad de lo Siempre-Inmanifestado, tal como lo ve el intelecto. 

Qué es lo que hay presente en esa Consciencia Suprema, eterna y que siempre permanece la misma, esté o no presente la sombra de un sistema manifestado, ¿quién puede decirlo? Se verá también que la polaridad y la dependencia mutua de los últimos Principios Positivo y Negativo, se refleja en sus expresiones inferiores en la forma de voluntad y poder. Como hemos visto arriba, voluntad sin poder es impotencia y poder sin voluntad es desorientación. Esta mutua relación entre ambos es inconscientemente reconocida cuando usamos la expresión “poder de la voluntad” para el principio, esencialmente dual. 

Habiendo tratado la naturaleza general de los últimos Principios Positivo y Negativo, consideremos ahora algunos otros aspectos de estos dos componentes, el Principio Positivo de la Consciencia denominado Shiva y el Principio Negativo del Poder denominado Shakti. Considerando la naturaleza trascendente de estos Principios y el hecho de que ellos estén en la base de lo Manifestado y de lo Inmanifestado, debemos orientar nuestros esfuerzos en tratar de comprenderlos en su correcta perspectiva y en acceder al problema con la necesaria humildad nacida del reconocimiento de nuestras tremendas limitaciones. Desde que el vocablo “poder” transmite la idea de un principio no-senciente, la primera cuestión que debemos plantear y responder es: 

¿Cuál es la naturaleza del Poder? 

En el pensamiento filosófico hindú hay gran confusión de ideas acerca de la naturaleza de este Poder. Algunos escritores lo confunden con Prakriti; otros lo elevan al nivel de la Realidad Última; todo depende de la escuela a la que pertenecen. Estando a nivel de la diferenciación, primaria de la Realidad Una, por sobre el dominio de la manifestación, es obvio que no puede ser asociado a ningún mecanismo y, por eso, tampoco a ninguna actividad, ni siquiera de índole mental o espiritual. 
Ha de ser potencial, y tener la potencialidad de poder iniciar cualquier tipo de actividad que llegue a ser necesaria en la manifestación en los mundos inferiores mentales, o en los mundos divinos en los que los Logos funcionen en sus triples aspectos, porque la aparición de un Logos desde el seno de la latente Consciencia del Logos Cósmico o Maheshvara también requiere el ejercicio del Poder, y por eso, este Poder debe trascender el dominio de los innumerables Logos del Cosmos. 

Es en este estado potencial, que está más allá de los dominios en que actúan Brahma, Vishnú y Mahesha, que se lo denomina realmente Adi-Shakti, el consorte de Adi-Shiva. Si Shakti no está asociado a ningún mecanismo, ni siquiera a uno de naturaleza espiritual, y si es inactivo o potencial en este nivel, surge entonces la cuestión de si es o no consciente. La respuesta se encuentra en la naturaleza misma de la relación polar que existe entre Shiva y Shakti y su mutua dependencia e inseparabilidad No puede haber ningún poder sin consciencia ni consciencia sin poder en esta dualidad que estamos considerando. 

Es más, podríamos afirmar que es Poder potencial asociado con Consciencia integrada. 
Si observamos la cara de una moneda sabemos que la ceca está en el reverso y vice-versa. Necesitamos realmente una palabra específica para esta combinación polar de consciencia y poder correspondiente a la expresión sánscrita Tattva Shiva-Shakti para denotar la presencia simultánea de ambos aspectos de la Realidad Una, que es lo que en realidad es. 

Llegamos ahora a la cuestión de porqué Shakti es llamado la Raíz del Poder. La Ciencia nos dice que todo el universo, hasta las más pequeñas unidades que son los sistemas solares, está declinando en su nivel energético, y que cuando llegue a su punto muerto, el universo perecerá. 
Es como un reloj al que se ha dado cuerda y se ha puesto a marchar, utilizando lentamente la energía que se ha almacenado en él, y cuando ésta se agote, el reloj del universo o de un sistema solar se detendrá. Naturalmente que este final está muy lejos, pero hay consenso general entre todos los físicos ortodoxos de que es inevitable. 
Se plantea, entonces, un nuevo interrogante: 
¿quién introdujo esta energía en el universo o lo elevó en el comienzo al nivel energético adecuado desde el cual ha estado declinando? 

La Ciencia carece de respuesta a esta pregunta, si bien hay algunos físicos menos ortodoxos que han comenzado ya a hablar de la posibilidad de que exista un Creador o Arquitecto que hubiera podido, en el acto de creación, dotado al universo de la energía necesaria. Esto se considera meramente a la luz de una especulación atrayente. Sin embargo, la Doctrina Oculta tiene una respuesta clara para esta cuestión. La energía requerida para poner en marcha el mecanismo del universo, visible e invisible, proviene del trascendente Tattva Shiva-Shakti. ¿Cómo? La Realidad Ultima, como ya se ha señalado, es un estado de perfecto equilibrio y estabilidad. 
Sabemos que cuando queremos perturbar un estado tal debemos emplear fuerza y que, cuanto más estable sea el estado de equilibrio, mayor ha de ser la fuerza requerida para ese propósito; pero, una vez que ese estado ha sido perturbado, hay energía disponible: para poner en acción, en el sentido científico de la expresión, los mecanismos que han de restaurarlo. Pero en la manifestación se requiere la acción de un agente externo para alterar un estado tal e introducir energía. 
Dado que lo Inmanifestado es un Principio autosuficiente y auto-regulado del cual procede todo lo demás, esta perturbación debe ser autogenerada y la separación de: los dos focos a partir del Centro Uno debe ser un acto autoiniciado de la Voluntad Divina. 

Tan sólo la Consciencia puede iniciar un movimiento así dentro de sí misma, y no algo tan insensible como Prakriti. Vemos así que el poder necesario para el universo debe provenir de una acción autoiniciada do la Consciencia Cósmica que por la separación del Centro Uno estático en dos Polos por la fuerza de la Voluntad Divina, se crea la suma ilimitada de poder necesaria para el propósito. El poder potencial así disponible puede ser transformado y graduado en su descenso a los niveles inferiores mediante diversas clases de mecanismos espirituales, mentales y materiales. 

Así como la energía eléctrica de muy alto voltaje generada en los sistemas hidroeléctricos es transformada, mediante transformadores, en corrientes, de bajo voltaje para uso común, así también el Poder potencial en el Tattva Shiva Shakti que es universal, es transformado por el Logos que rige un sistema particular, para Su trabajo en ese sistema. Cada Ishvara o Logos, en Su aspecto negativo puede, por eso, ser considerado como una especie de sub-estación reductora que rebaja y hace accesible, a un voltaje adecuado, este poder universal e ilimitado para la marcha de Su sistema. Después que la energía ha sido adecuada y especializada de este modo, corre por los diversos canales, a diferentes voltajes, desarrollando diferentes clases de trabajos en una red, por así decirlo, y los poderes que controlan y dirigen esta energía por los diferentes canales son las Devis o diosas del Hinduismo. Se verá, por eso, por qué debe existir una jerarquía de Devis y por qué cada Devi ha de estar casado con un Devata su consorte, que representa una función divina en manifestación. 

El hecho de que el Tattva Shiva-Shakti sea un ilimitado y universal depósito de poder, no es el único aspecto que tenemos que tomar en cuenta al considerar este Principio. Hay otros que son igualmente importantes y que arrojan mucha luz sobre los numerosos problemas y fenómenos de la vida. Antes de entrar a la consideración de algunos de ellos, recordemos un sencillo, experimento que todos han visto: el estiramiento de una banda de goma separada ambos extremos. Ello ilustra de modo simple y fácilmente comprensible, la separación de los dos focos a partir de un centro único estable en la Realidad Última y nos permite tener alguna idea de los tipos de fuerzas que se ponen en acción de esta manera y de los fenómenos asociados con ellas. 

Uno de ellos, es el de la actualización de la energía potencial, a la que podemos emplear en cualquier actividad que hayamos establecido previamente. Tomemos otros aspectos del sencillo experimento y veamos como iluminan la naturaleza del Tattva Shiva-Shakti. La primera cosa que llamará la atención de cualquier observador, es la tendencia desarrollada por los dos extremos a volver a juntarse. Todo ocurre como si todas las partículas de la pieza de goma hubiesen desarrollado una tendencia a recobrar su original condición de equilibrio. En efecto, esta tendencia es tan fuerte que solamente una fuerza muy firme aplicada a ambos extremos evita que se dirijan bruscamente hacia su posición inicial. No solamente esto, sino que la mitad de las partículas de un lado tienden a moverse en una dirección y la otra mitad en la dirección opuesta. En otras palabras se desarrolla entre las partículas una fortísima atracción, que actúa mediante la agencia de una relación polar. 

Veamos ahora el significado de este fenómeno en relación a los fragmentos de la Vida Divina que se ha dispersado por todas partes con motivo de haber sido impulsados a la manifestación. Vemos que todos estos fragmentos parecen movidos, consciente o inconscientemente, por una sobre-poderosa tendencia a recobrar su perdido estado de unidad con aquel Todo del cual han sido separados. Vemos también que la búsqueda a lo largo de todo su período de evolución se caracteriza por la asociación de los fragmentos en pares. Los átomos positivos y negativos tienden a combinarse entre sí, derivándose de la unión una temporaria aunque inconsciente satisfacción. Los animales y los seres humanos se reúnen ya como macho y hembra, padre e hijo, madre e hija, o en otra de las numerosas relaciones que contengan tras de sí alguna clase de polaridad, porque la polaridad no está limitada solamente a los cuerpos de machos y hembras. 

Las actitudes de los dos componentes en cada uno de los pares mencionados, son en gran proporción opuestos y por eso polares por naturaleza. Parecería, por consiguiente, que toda la vida se hubiera polarizado y funcionara mediante las atracciones y repulsiones que caracterizan a una relación polar. Es solamente cuando e] amor se ha desarrollado suficientemente mediante de esas diversas y temporadas relaciones entre los fragmentos de la Vida Divina que el amor de un fragmento por el Todo despierta en su interior. Entonces, en lugar de buscar satisfacción en el amor fragmentario, el fragmento lo busca en el Todo, y a través del Todo, en los otros fragmentos. 

De este modo se consuma el deseo desarrollado de ser uno con el Todo. 
No solamente hay esta universal tendencia de los fragmentos de la Vida Divina a reunirse, sino que también la satisfacci6n de esta tendencia, en cualquiera que sea la magnitud en que es alcanzada, es la única fuente de felicidad, bienaventuranza o Ananda que hay en el mundo. En cualquier pequeña medida en que tengamos éxito en toda situación en la vida de satisfacer esa tendencia a reunirse y llegar a ser uno en espíritu, en esa misma medida experimentamos felicidad y paz, porque si somos uno en esencia, el ir hacia esa fuente suprema de bienaventuranza, y devenir uno nuevamente es nuestra destino último; es inevitable que en cada pequeño esfuerzo, exitoso en ese sentido de alcanzar la unidad, haya cierta cantidad correspondiente de felicidad o bienaventuranza, de acuerdo con el nivel y grado de dicha unidad que se alcance. 

La percepción de nuestra unidad es la base del amor y la satisfacción del amor es la base de la felicidad real. Cuando la atracción polar involucra asociación de materia y mente debida a nuestra identificación con el cuerpo y la mente, tenemos un simple placer o felicidad basada en la posesión o en la sensación. Donde debido a nuestra no-asociación con mente y cuerpo, haya percepción pura de la unidad sin las complicaciones que trae la asociación con la mente y la materia, tendremos paz real y ananda del plano espiritual o aun de planos más arriba. Sin embargo no debemos olvidar que la fuente última de toda clase de bienaventuranza, desde la inferior hasta la superior, es aquella Realidad que denominamos como Shiva en Su aspecto Ananda. 

Luego viene otro aspecto del Tattva Shiva-Shakti que es fundamentalmente diferente del aspecto que hemos estado considerando desde el comienzo; en esta diferenciación primaria tenemos la separación en dos polos, uno positivo y otro negativo, del Centro único. La segunda clase de diferenciación que ahora consideraremos es la base de la manifestación, y puede ser concebida como un impulso hacia el exterior por medio del cual la Consciencia, en su aspecto Cit, proyecta un sistema manifestado fuera de sí y establece la relación entre el YO y el NO-YO dentro del Tattva Shiva Shakti. Este impulso externo es intrínsecamente de naturaleza SAT y sin embargo permanece todavía dentro del dominio de SU propia Consciencia, que es la base de la Ideación Cósmica y establece el fundamento espiritual de los universos que surgen a la existencia, uno tras otro, en el eterno alternar de Shristi y Pralaya. Esta segunda clase de diferenciación, todavía en el seno de lo Inmanifestado, veremos que es la base de la relación subjetivo-objetiva y la raíz de la mente que actúa mediante esa relación subjetivo-objetiva; pero debemos recordar que aun estamos tratando con un cambio, si es que puede ser llamado cambio, dentro del dominio de lo Inmanifestado, Todavía no hay actividad mental, pero esta Mente Cósmica, dentro de los insondables dominios de la Realidad, es el misterioso fundamento último sobre el cual se erigen los edificios de los universos manifestados en el tiempo y en el espacio, ambos en los planos espiritual y mental. 

Esta sutilísima Ideación Cósmica es aún más sutil que la Ideación Divina de los Logos manifestados y quienes derivan de esta fuente primerísima el material o el plan para idear sus respectivos mundos. Esta primaria relación subjetivo-objetiva, y la Ideación Cósmica que es su producto, permanecen potenciales como su contraparte, el Poder que reside en el Tattva Shiva-Shakti, Sólo deviene activo cuando surge a la existencia un Triple Logos y lo utiliza para SU trabajo en un sistema manifestado; pero como esta sutilísima clase de Ideación pertenece a las funciones del Logos Cósmico Inmanifestado, no trataremos este tema aquí, dejándolo para el próximo capítulo. Cerraremos el estudio del Tattva Shiva-Shakti con el estudio de una de sus importantes funciones. De acuerdo con la Filosofía Hindú, la Consciencia de Shiva sirve como un receptáculo en el cual el universo descansa durante el periodo de Pralaya. Después de cada período de manifestación, el Cosmos o un sistema solar entra en Su Consciencia hasta el momento de volver a emerger a la manifestación, de acuerdo con la alternancia eterna de Shristi y Pralaya, que es inherente a lo Absoluto. Tal estado ha sido bellísima y gráficamente descripto en la Stanza 1 de la Cosmogénesis en “La Doctrina Secreta’, si bien la poética descripción dada allí podría dar lugar a una falsa impresión si captarnos el significado real de las palabras y frases y las tomamos en sus significados superficiales. 
Pero no necesitarnos entrar aquí en esta cuestión. 

Lo que debemos tener presente es el hecho que la Conciencia de Shiva sirve como receptáculo para el universo en estado de Pralaya. De hecho, el universo permanece siempre en Su Conciencia, y los cambios incidentales de Shristi y Pralaya pueden considerarse que sólo afectan la periferia de Su Consciencia. Puede considerase así mismo que Su Consciencia recibe en sus más profundos niveles, a todos los sistemas menores en cuanto entran en Pralaya, y durante un Mahapralaya, la gran disolución para todo el Un! verso, como se explicó en otro capitulo. Surge la cuestión: ¿cuál es la naturaleza de la perturbación permanente que debe producir estos cambios, para poder conciliarlos con el estado de paz total o Shanti que es mantenido en Su Consciencia, puesto que Él es llamado Shivam, Shantam, Sundaram? (Shivam significa “en quien todas las cosas descansan” o “el Feliz’; Shantam significa “el Pacifico”; Sundaram significa “el hermoso”). 

Para comprender cómo un estado de paz total o Shanti puede coexistir con las perturbaciones incidentales debidas a la manifestación, sólo tenemos que imaginar la existencia de distintas capas de agua en un océano. Aun en el caso de perturbacion.en su superficie causadas por los más violen tos temporales, las capas más profundas permanecen en absoluta calma, sin el más leve indicio de perturbación. Las tensiones y remolinos creados por las perturbaciones en superficie son gradualmente absorbidas por las sucesivas capas de agua y a medida que descendernos, encontramos cada vez menos perturbaciones, hasta que, a partir de cierto nivel, cesan por completo. 
Del hecho de que los niveles profundos de un océano permanezca siempre perfectamente calmos, podremos comprender cómo las naturaleza esencial y profunda de la Consciencia de Shiva puede permanecer Shanta a pesar da las perturbaciones periféricas. 

La misma experiencia se refleja, a mucho más bajo nivel, en la consciencia del ser humano. Aquellos que pueden penetrar en los niveles más profundos de su consciencia, pueden experimentar esa paz total que reina plenamente en esos niveles. Cuanto más profundamente penetre más sutil y perfecta será la paz que encontrará en dichos niveles. Y es esta paz la que está presente en nuestro interior, y en el cual cada uno de nosotros puede penetrar si conoce la técnica para penetrar en si mismo. Cuando el paso entre el Yo interno y la personalidad externa queda parcialmente expedito, esta serenidad interna puede descender e infiltrarse en cierta medida en la mente y llenarla con una paz que sobrepasa al entendimiento. Y la fuente última de esta paz es esa SHANTI que mora eternamente en la Consciencia de Shiva.

  Dr. I.K Taimni

EL LOGOS CÓSMICO INMANIFESTADO (LA MENTE CÓSMICA)



La naturaleza del Logos Cósmico es uno de los temas más fascinantes de la Filosofía Oculta debido a que muchos de sus interesantes aspectos constituyen algunos de los más profundos misterios que fundamentan al universo. Algunos de estos importantes aspectos han sido seleccionados para ser representados en la muy conocida y simbólica forma de Mahesha, tan familiar al hindú. 
Todo lo asociado con esta forma divina hace referencia a alguna función o atributo del Logos Cósmico, y un estudio cuidadoso y profundo de esta forma, a la luz de las doctrinas ocultas, nos permitirá enriquecer en gran proporción nuestra concepción de esta Realidad que forma, por así decirlo, la base del universo manifestado. 

El simbolismo de Mahesha (que quiere decir “Gran Señor”) ha sido muy brevemente tratado en “Introducción al Simbolismo Hindú” y un estudio aun tan breve mostrará no solamente la extraordinaria riqueza de esta concepción de la Divinidad, sino que también pondrá de manifiesto cómo las profundas ideas asociadas con la Divinidad pueden ser ingeniosamente representadas en forma simbólica. Esta permite al devoto no solamente, desarrollar su devoción, sino que también al filósofo le permite ver muchos de sus aspectos filosóficos incorporados muy efectivamente en una forma integrada. No hay duda de que los conceptos de Mahesha y Shiva han sido un tanto mezclados en el pensamiento filosófico y religioso hindú, pero el estudiante que haya encarado cuidadosa y críticamente el tema, puede separar con facilidad mentalmente ambas concepciones y lograr una clara comprensión de ellas, que son, por otra parte, totalmente distintas una de otra. 

Sin embargo, la distinción es tan sutil y tan más allá del dominio del intelecto están los conceptos, que no hay nada de sorprendente en la existencia de la mezcla de ambos conceptos, que frecuentemente han debido ser presentados a la mente humana en forma popularizada. 
El estudiante de la Sabiduría Divina que quiera profundizar en estas cosas y estudiarlas desde los puntos de vista filosófico y científico, hará bien, sin embargo, en clarificar sus ideas acerca del tema y despojado del ambiente mitológico que lo impregna. Trataremos en este capítulo unos pocos de los profundos aspectos de la función que el Logos Cósmico ejercita como Deidad-Regente del Cosmos y de SU naturaleza esencial. El primer punto que hemos de tener en cuenta al tratar este dificultoso tema es que el Logos Cósmico tiene una naturaleza dual; por una parte, EL es parte de lo Siempre-Inmanifestado, y por otra, SU consciencia es la base última del Manifestado. 

Como parte de lo Siempre-inmanifestado, EL es el Tattva Maheshvara-Maheshvari, el Principio logoico asiento de la ideación Cósmica y fuente del infinito número de universos que se suceden, unos tras de otros, en la eterna alternancia de Shristi y Pralaya. Como base última de un universo manifestado, EL es Visveshvara, la Deidad Regente de todo el universo manifestado que contiene incontables galaxias y sistemas solares, existentes en todos los grados posibles de sutilidad. 
Como lo primero, puede considerarse que SU consciencia está dirigida hacia el interior y como lo segundo puede considerarse como dirigida al exterior. Es este misterio de SU naturaleza dual, esta alternancia de la consciencia entre el Manifestado y lo Inmanifestado, lo que se busca representar con el Damru en la simbología de Mahesha, El estudiante deberá ver en esta naturaleza dual una correspondencia con la bifurcación de los planos átmico y mental; y así como estos planos dobles son el lugar de encuentro de dos principios, también el plano Adi puede ser considerado como el lugar de encuentro de lo Inmanifestado y el Manifestado. 

Esta correspondencia muestra cómo lo Siempre-lnmanifestado es la fuente y el prototipo de todo cuanto encontramos en el Manifestado, y como el Manifestado es meramente una proyección y reflejo repetidos, en diversos niveles, de lo Inmanifestado. Lo Siempre- Inmanifestado se proyecta y refleja en lo Divino, lo Divino se proyecta y refleja en lo espiritual, y lo espiritual se proyecta y refleja en lo temporal, y debido a que existen estas proyecciones y reflejos de la misma Realidad en diferentes niveles es que encontramos, por todas partes, semejanzas y correspondencias cuando tratamos con cosas de diversos niveles de la Manifestación, tanto en el Macrocosmos como en el Microcosmos. Es necesario tener bien presente esta interesante correspondencia entre lo Siempreinmanifestado por una parte, y los diferentes niveles del Manifestado por la otra. De algún modo siempre reconocemos las correspondencias entre lo Divino, lo espiritual y lo temporal, pero lo Siempre-inmanifestado generalmente es considerado como algo aparte de este proceso de proyecciones y reflejos. 

Las consideraciones precedentes demuestran que lo Siempre-Inmanifestado también forma parte, misteriosamente, de este proceso, y de hecho es el origen y el prototipo de los tres diferentes niveles de la Realidad antes mencionados. Esta concepción asombrosa por su magnitud y omniabarcante síntesis, integra en un Todo a lo Siempre-Inmanifestado y el Manifestado, eliminando la arbitraria separación que hacemos entre estos dos aspectos de la. Realidad Una. Si bien nuestro universo funciona como un cosmos, gobernado por las mismas leyes e interpenetrado por una subyacente Inteligencia, la Ciencia no ha sido capaz de descubrir ningún sol central en torno al cual gire la vida del universo, así como la vida de nuestro sistema solar gira en torno al sol. Ello está de acuerdo con la Doctrina Oculta según la cual el Logos Cósmico está representado en los planos inferiores sólo por los Logos Solares actuando a través de sus respectivos sistemas solares. 

Esto significa que no hay una fuente central en el plano físico a través de la cual fluye SU vida hacia el universo, tal como sucede con el Logos Solar, cuya vida se distribuye en todo el sistema solar a través de su sol físico. Mas, de todos modos, EL es la Deidad Regente del Cosmos y Su Consciencia interpenetra y controla al cosmos desde el interior de los planos cósmicos. El hecho de que el Logos Cósmico no tenga en el cosmos un centro separado de expresión y de que nosotros no tengamos evidencias de la existencia de los planos cósmicos era de esperar, según la Doctrina Oculta referente a la interrelación entre los planos solares y cósmicos. Los planos solares están construidos sobre la base de los cósmicos, y por lo tanto el contacto con los planos cósmicos sólo puede establecerse a través de la consciencia de aquellos Seres que pueden actuar conscientemente en los planos cósmicos. Según nuestro conocimiento, solamente los Logos Solares son las únicos que pueden actuar así en los planos cósmicos, y por eso es que solamente a través de la consciencia de los Logos de su sistema, que una Mónada entra en contacto con los planos cósmicos, cuando lo puede hacer. 

Esto se aclarara con el diagrama del Capitulo “El Logos Manifestado”, que muestra cómo las Mónadas que evolucionan en un sistema solar tienen un vínculo directo sólo con el Logos Solar, mientras que con el Logos Cósmico ese vínculo es solamente indirecto. Esto significa que sus conciencias podrán actuar dentro de los límites establecidos por la consciencia del Logos Solar y no pueden traspasar sus límites, Es este hecho al que tal vez se haga referencia en el Aforismo 1-25 de los Yoga Sutras cuando dice: “En Él (Ishvara) radica el límite supremo de la Omnisciencia”. Esto no implica que estemos totalmente privados del contacto y del conocimiento de los Principios superiores que con toda certeza existen en los niveles cada vez más profundos de nuestra consciencia que llevan a lo Absoluto. 

El Logos Solar es un microcosmos que refleja, o mejor dicho, expresa la consciencia del Logos Cósmico y, dado que es un microcosmos altamente desarrollado, contiene todos los aspectos de la Divinidad desarrollados casi a pleno. Y si bien es un espejo y foco de la vida del Logos Cósmico, para todos los fines y propósitos prácticos, es como el Logos Cósmico para la Mónada todavía no desarrollada. Al intentar alcanzar los más profundos niveles de la Conciencia Divina de nuestro Logos Solar entramos, por eso, en contacto cualitativamente con la Consciencia del Logos Cósmico, así como con los aún todavía más elevados Principios ocultos en ÉL. 

No debemos olvidar, sin embargo, que por el hecho de que nuestra naturaleza espiritual está todavía tan poco desarrollada, estos contactos con esas Realidades y Principios tan supremamente internos sólo podrán ser, en el mejor de los casos extremadamente superficiales. Las diferencias entre las Conciencias del Logos Cósmico y del Logos Solar, por ser tan tremendas, no tienen por, eso, significado alguno para nosotros. Un estudiante de sexto año de una universidad difiere muchísimo, en conocimiento, de un estudiante que esté en el primer año, pero estas diferencias no significarán nada para un niño que todavía esté tratando de aprender los rudimentos de la lectura, la escritura y la aritmética. Podrá, asimismo, aprender todo lo que el estudiante de sexto año pueda enseñarle bien desde su primer año de estudiante, pero no podrá apreciar las diferencias existentes entre los estudiantes de dos universidades, considerables como han de ser. 

Por eso, tratemos de ver estas cosas en su correcta perspectiva, y no olvidemos nuestras limitaciones ni perdamos el sentido de la proporción cuando estemos tratando de comprenderlas, en todo lo posible, mediante el instrumento de nuestro intelecto. Luego de haber tratado la concepción filosófica del Logos Cósmico, tanto en su aspecto general como en su aspecto dual, consideremos ahora algunas interesantes cuestiones que conciernen a SU naturaleza inmanifestada. 
El Logos Cósmico es parte de lo Siempre-Inmanifestado en tanto que como Logos Manifestado lo es de todo el cosmos y bajo esos dos aspectos ejerce diversas funciones. Consideremos ahora estos dos aspectos separadamente, teniendo siempre presente que, en ambos casos, estamos tratando de la misma realidad. El punto esencial que debemos notar acerca del Logos Cósmico Inmanifestado o Tattva Maheshvara-Maheshvari, como se LO llama en la Filosofía Hindú, es que es la fuente de la Ideación Cósmica, así como el Tattva Shiva-Shakti es la fuente del Poder Cósmico, y como en el caso del Tattva Shiva-Shakti la Ideación Cósmica es potencial y no activa. 

Ahora bien, la ideación. sea ella potencial o activa, significa proyección desde el todo o estado integrado de consciencia, de algo perteneciente a su interior, tal como un pintor proyecta un cuadro en su mente o un dramaturgo proyecta una escena en su imaginación. Esta clase de proyección es el comienzo de la relación sujeto-objeto, si bien esa relación sujeto- objeto es potencial. Es potencial en el sentido de que queda confinada dentro de la consciencia del proyectista, y por así decir, nada hay, fuera de la consciencia, a lo que la atención pudiera ser dirigida. Una relación sujeto-objeto activa, por otra parte, sería una relación entre un sujeto y un objeto fuera de la consciencia del proyectista, Cuando el cuadro está siendo realmente pintado, sale del dominio de la mente al dominio de los objetos, y la relación establecida entonces entre el artista y el cuadro es una relación sujeto- objeto activa. Así pues, en general, podemos decir que la Ideación Cósmica del Logos Cósmico pertenece al dominio de una relación sujeto-objeto potencial, en contraste con la relación sujeto-objeto activa, que aparece cuando un universo viene a existencia y objetos reales, ya sean de planos densos o sutiles, están presentes para permitir el establecimiento de una relación sujeto-objeto activa. 

Este es ya el dominio del Logos Cósmico Manifestado actuando a través de Innumerables Logos Solares en diferentes condiciones de tiempo y de espacio. Tenemos así, una obscura representación de los dos Principios más fundamentales ocultos en el seno de lo Inmanifestado: el Tattva Shiva-Shakti y el Tattva Maheshvara-Maheshvari. El primero relacionado con la generación del poder, y el segundo con la producción de la imagen del Cosmos, que se expresa en una interminable serie de manifestaciones después de cada Mahapralaya. Ambos pueden considerarse correlativos, porque el poder sin un plan para concretarlo y guiarlo jamás deviene activo, y un plan sin poder para ejecutarlo siempre quedará en los papeles. Ambos son necesarios para mover la maquinaria del universo una vez manifestado. Es probable que ambos no sólo estén correlacionados, sino estrechamente vinculados, de tal modo que el poder generado dependa de los requerimientos del plan a ejecutar. 
La Ciencia ha hecho recientemente un descubrimiento que puede arrojar algo de luz sobre esta correlación de poder y plan en el dominio de lo Inmanifestado. 

Durante mucho tiempo se han desarrollado investigaciones para crear un mecanismo que nos permita aprovechar la energía del sol que cae sobre la tierra. Una tremenda cantidad de energía proveniente del sol cae sobre la Tierra, y si se pudiera inventar un mecanismo adecuado para utilizarla, nuestro problema habría sido resuelto para siempre. Se ha calculado que la energía que cae sobre una superficie de cien millas cuadradas de desierto por día, bastaría para operar aproximadamente todas las industrias de un país altamente desarrollado. 

Los investigadores han logrado al fin perfeccionar un mecanismo que es llamado «células de silicio” que convierte la luz del sol en electricidad. Los rayos de la luz golpean la superficie de una oblea de silicio, lo cual libera electrones que son encaminados para formar una corriente eléctrica. Cuando se conectan varias de estas células formando una batería solar, se genera un voltaje substancial. Ahora bien, el punto importante a notar en este dispositivo es la coordinación entre luz y electricidad. La luz actúa sobre la oblea de silicio y esto genera electricidad, de acuerdo con la intensidad de la luz incidente. En esta relación de ambos fenómenos —el fenómeno luminoso correspondiente al plan, y el fenómeno eléctrico a la producción de poder— podemos ver una cierta analogía con la relación Plan-Cósmico-Poder Cósmico, éste necesario para la concreción de aquél. 

En vista del ajuste perfecto y armonioso de todo en el dominio de lo Divino ¿no cabria suponer que ello se debe a una perfecta coordinación y correspondencia entre el Plan Divino y el Poder Divino? Estos dos diferentes tipos de diferenciación representados por el Tattva Shiva-Shakti y e Tattva Maheshvara-Maheshvari está en la base del símbolo de la cruz, considerado tan sagrado desde tiempo inmemorial. La diferenciación primaria en los principios positivo y negativo está representada por una línea horizontal entre los dos polos, como sigue, por que el polo negativo hace par con el positivo:
La diferenciación secundaria en YO y NO-YO que es la base de la Ideación Cósmica está representada por una línea vertical porque representa un empuje vertical descendente hacia la Manifestación, aunque todavía tal impulso está confinado dentro del dominio de lo potencial en lo Inmanifestado. 


La combinación de ambas está representada en la Cruz, como sigue: 


Esta combinación de ambas en forma de una cruz, ambas potenciales, ambas dentro del dominio de lo Inmanifestado, yace en la base del universo manifestado. De esto proviene el profundo significado y sacralidad de la cruz como símbolo universal. Consideremos ahora algunos puntos en relación con esto: 

1. — Que la diferenciación Consciencia-Poder precede y sirve de fundamento a la diferenciación YO-NO YO. Esto es así porque ambas, Consciencia y Poder son necesarias para la segunda diferenciación. La relación YO-NO YO surge de la Consciencia, porque es en realidad: una subsiguiente diferenciación de la Consciencia integrada en una relación dual sujeto-objeto la que posibilita a la Ideación Divina. Esto necesita también del Poder, porque el impulso descendente hacia la manifestación implica una ruptura del equilibrio de la Consciencia integrada y equilibrada en el Tattva Shiva. Este Poder sólo puede provenir de Shakti. 

Vemos, entonces, que los Tattva Shiva y Shakti son los padres de MAHESHVARA, porque ambos contribuyen a la diferenciación de la Consciencia en la dualidad del Yo y el No-Yo. 
El Logos Cósmico Inmanifestado o Principio Logoico es llamado por eso el Hijo. Los principios Padre y Madre preceden y son la causa del Hijo, “nacido” de Ellos.

 2. — Que ambos, Poder Divino e Ideación Divina son potenciales y no activos en los dos Tattvas inmanifestados arriba considerados y no funcionan activamente hasta tanto un sistema manifestado haya surgido a la existencia como resultado de un subsiguiente impulso hacia una real manifestación. Esto está señalado por la aparición del Logos Cósmico Manifestado con sus tres conocidísimos aspectos y la de innumerables Logos Solares, cada uno rigiendo su propio sistema solar, independientemente pero todavía bajo la supremacía del Logos Cósmico Manifestado. El plano Adi es el plano de manifestación del Logos Cósmico Manifestado, y es desde este plano que Su Voluntad de manifestación opera, y la posterior diferenciación en los tres aspectos tiene lugar antes que el quíntuple universo manifestado aparezca. 

3. — También debe notarse que el Logos Cósmico, manifestado en el plano Adi cósmico, y sus innumerables expresiones bajo la forma de Logos Solares en los planos Adi solares, todavía permanecen en el trasfondo, estando en parte dentro del dominio de la manifestación y en parte fuera de él. Están dentro del dominio de la manifestación porque Su Voluntad ha comenzado a actuar en sus respectivos campos de manifestación. Están fuera del dominio de la manifestación en el sentido en que ellos permanecen ocultos tras el telón, si bien son los Regentes Internos del sistema que presiden. 

Es el Segundo Logos., el regente activo, quien es como un primer ministro que ejecuta la voluntad del rey dentro de su reino. Así, pues, es VISHNU o el SEGUNDO LOGOS el que es el real Logos manifestado. La relación entre el Primero y Segundo Logos se verá reflejada en los dos principios superiores en el hombre: su Atma y su Buddhi. El Atma es el regente interno, y Buddhi es el agente mediante el cual su voluntad encuentra expresión en los planos espirituales. Durante todos los períodos mencionados, que son en realidad etapas en el impulso descendente hacia la manifestación, la cruz permanece estacionaria hasta que aparece el Tercer Logos en escena y pone en marcha su actividad mediante la creación de los cinco planos siguientes. Estos planos están compenetrados por la influencia de los. Tres Logos: El Tercero es la base del aspecto material, el Segundo del aspecto vida y el Primero del aspecto consciencia del sistema solar manifestado. 

Con la creación de los cinco planos: Atmico, Búddhico, Mental, Astral y Físico es que comienza realmente la manifestación, y que empieza a funcionar el mecanismo del universo. Esta actividad o girar de las ruedas del mecanismo del universo está simbolizado por el girar de la Svástica, que no es más que una cruz girando en torno a su eje, como los remolinos giratorios de los fuegos artificiales. Es este principio el que ha sido aplicado en los modernos aeroplanos jet para su propulsión a increíbles velocidades, aun en el espacio vacío, donde no hay aire que ofrezca resistencia para hacer posible la propulsión de los aeroplanos ordinarios, Estas diversas etapas de progresión hacia la manifestación puede representarse así: 


(1) Representa la Realidad Ultima indiferenciada o Lo Absoluto. 
(2) Representala primera diferenciación en Consciencia y Poder. » 
(3) Representa la segunda diferenciación en YO y NO-YO. 
(4) Representa su combinación en forma de cruz. 
(5) Representa el giro de las ruedas del mecanismo del universo manifestado, 
(6) Representa la cesación del giro cuando el plan ha sido completado y el poder aportado para él se ha agotado. (Entonces la Svástica giratoria se convierte en la Cruz estacionaria). 

Esto completa nuestro breve e imperfecto estudio de las funciones y naturaleza del Logos Cósmico y Su relación con los principios arriba y debajo de EL Ahora nos ocuparemos de otro tema: el origen de las Mónadas. Parecería que el origen de las Mónadas no ha sido debidamente comprendido y las interpretaciones generalmente dadas a esta cuestión no son cabalmente satisfactorias. 
Veamos por qué. De acuerdo con las enseñanzas de la Doctrina Oculta el desarrollo de las Mónadas es una, sino la única razón por la cual el universo manifestado viene a la existencia. 

Las Mónadas son eternas y cada una encierra la potencialidad de llegar a ser un Logos como resultado de este desarrollo. Esto significa que las Mónadas son microcosmos que tienen la misma naturaleza, poderes y potencialidades que el Macrocosmos o Logos Cósmico, - y por eso es que ellas continúan desarrollándose continuamente y al parecer incesantemente, del mismo modo que el agua que se deriva del reservorio de un elevado dique continúa subiendo más y más hasta recuperar el nivel de agua del reservorio. Si estas Mónadas poseen las mismas potencialidades y naturaleza que el Logos Cósmico y difieren de EL sólo en el grado de desarrollo, así como un renuevo difiere del árbol en el grado de crecimiento, entonces deben tener el mismo origen y la misma situación con relación al Logos Cósmico, del mismo modo que la situación de los hijos menores y los mayores de la misma dentro de una familia. 

En «La Doctrina Secreta” encontramos que mientras el Logos Cósmico es llamado el Hijo del Padre oculto, las Mónadas también son llamadas hijos, demostrando, en conclusión, que ellas tienen el mismo ‘status” y naturaleza que el Hijo. ÉL es el Primer Nacido de los Padres Eternos y proporciona a los hijos más jóvenes un campo de evolución del mismo modo que el hijo mayor de una familia provee con qué educar a todos los más jóvenes, quienes lo siguen y aprovechan las comodidades que él les da. Tal vez pueda excusársenos por haber presentado misterios tan elevados y profundos como éstos en una forma un tanto antropomórfica, pero el hecho es que estamos tratando de comprender estos misterios y debemos acudir al uso de los mejores medios a nuestra disposición para este propósito. Bien sabemos que los fenómenos ordinarios de la vida son las sombras de realidades de más arriba, pero ellas proporcionan la mejor clave para la comprensión de esas realidades. 

No creo que seamos culpables de sacrilegio o impropiedad alguna al tratar de estas cosas de esta manera, dado que sabemos lo que estamos haciendo y conservamos la adecuada actitud de reverencia y humildad en este tratamiento intelectual obviamente imperfecto de estos profundos e inimaginables misterios. Este misterio del origen de las Mónadas, como ya lo señalé, no ha sido aclarado, o al menos, no nítidamente esclarecido, mientras que toda clase da ideas nebulosas e indefinidas han sido formuladas acerca de este tema. Algunos escritores fijan el origen en el plano Adi Solar; algunos en el Anupadaka, asignando así implícitamente a las Mónadas un rango un tanto indefinido e inferior al del Logos Cósmico, si bien la palabra “hijo” ha sido aplicada a ambos. No sólo el origen no está claramente ubicado donde corresponde, sino que ni aun la Madre figura para nada en el esquema. Tampoco se supone que provengan de parte alguna; parecería que aparecen por primera vez en el seno del Padre en el plano Anupadaka. ¿Dónde está la Madre, que les ha dado nacimiento espiritual y quién habrá de ser responsable de su evolución a lo largo del incesante ciclo de desarrollo en el cual ascienden de una etapa a otra, en un proceso aparentemente indefinido y sin límites? 

Ya hemos visto que el Principio Padre - Madre es el origen espiritual de las Mónadas como del Logos Cósmico y si el Principio Madre tiene una misteriosa parte que desempeñar en el nacimiento de las Mónadas, deberá tener una igual y no menos importante que desempeñar en el desenvolvimiento de ellas en todos los niveles de evolución en línea recta hasta la personalidad. Esto significa que el Principio Madre Divino debería ser definida y claramente reconocido, y dársele si la gente tiene el derecho de invocar al Origen Interno de su ser y dirigirse a Él como a un Padre, igual derecho hay a invocar a tal Fuente como una Madre, porque considerando su íntima naturaleza y la relación polar entre ambos aspectos de la Divinidad, ellos son inseparables. Esta es la base de la adoración de la Shakti en algunas escuelas hindúes de ocultismo. Estas personas también cometen a veces el error de excluir o ignorar el otro aspecto, o de dar preponderancia al aspecto Shakti. Sin embargo, es un hecho reconocido que para que la adoración sea exitosa, ambos aspectos deben ser los invocados. 

Naturalmente que esta tendencia a poner el énfasis en uno u otro de los aspectos es cuestión de punto do vista. Si miramos a un elipsoide que es utilizado como símbolo del Tattva Shiva-Shakti desde uno de los extremos, a lo largo de su eje, solamente un foco es visible, permaneciendo el otro oculto a la vista desde el otro, y el elipsoide es visto como una esfera. La relación real es vista desde un costado, cuando ambos focos son visibles y vistos en su relación polar, tal como lo muestra la figura